Desde la pantalla y en plena sesión, la diputada Brenda Austin pide a quienes están en contra de la despenalización y legalización del aborto: “No nos falten el respeto”. Afuera del Congreso, las mujeres de la fila aplauden. Están viendo la sesión en vivo con un teléfono celular y esperando que la cola avance: los pañuelos oficiales y los “truchos” cuestan lo mismo pero hay una razón por la que están dispuestas a esperar, heladas, su turno. 

“Comprar los pañuelos oficiales sirve para financiar a la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Estamos donde estamos gracias a ellas que presentaron siete veces este proyecto de ley. Nuestro aporte es para seguir avanzando con la causa”, dice Maite Dieguez, de Lanús. “No pienso ir a comprarle a ellos”, señala.

“Ellos” son los vendedores ambulantes como Iván, que hace dos meses dejó de vender remeras en recitales porque entendió que le rendía más vender réplicas de pañuelos verdes a 50 pesos. Iván no vende los oficiales pero tampoco es tan oportunista: “¿Cuál es tu postura?”, le preguntó Infobae. “A favor, obvio, sino vendería los celestes, amiga”.

Iván, el vendedor ambulante que también está a favor de la despenalización

Ya tienen pañuelos las mujeres de la fila: en el cuello, atados en la mochilas, en el pelo, en las muñecas. “Pero queremos llevarles a quienes no vinieron. Madres, padres, tías“, dice Mariana, la última de la cola. Saben que fue el uso del pañuelo verde lo que permitió la “despenalización social del aborto” y no o son las únicas. Lo saben las mujeres de “La Campaña”, que esta semana pedían que los pañuelos no se compraran de a 1 sino de a 5.

Lo sabe también la joven que tocó el himno con el contrabajo en el inicio de la sesión en el recinto –tenía una cinta verde atada en su instrumento– y lo sabe Marisa Herrera, una de las investigadoras del Conicet que participó de la redacción del dictamen. Herrera llegó al Congreso feliz, acelerada, vestida enteramente de verde y con una estrategia pensada:

Marisa Herrera es abogada y participó activamente de la redacción del proyecto que se está debatiendo

Después de tantos meses de trabajo, el resultado de la votación la encontrará en un avión, camino a Nueva York. Para resistir la ansiedad, en Aerolíneas Argentinas le buscaron una aliada: una azafata le irá transmitiendo el minuto a minuto.

 

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